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Desde la trinchera reportando sobre la batalla musical.

sábado, 18 de julio de 2020

En el mar, la pandemia es mas sabrosa (con entrevistas)

“Hay que ponerse la máscara… Pero no cualquier tipo de máscara, solo la N95… Pero no compren esa máscara porque luego se agota y las necesitamos para nuestro personal de salud… Las que tienen que comprar son unas que no protegen, pero son mejor que nada…”

El que no estaba completamente confundido no estaba entendiendo nada. Ese era el contexto que se vivía en el mundo cuando Los Amigos Invisibles quedamos desempleados, hasta nuevo aviso, dejándonos con una cantidad de planes a medias y una gran incertidumbre económica. Para este año teníamos planeado capitalizar con un calendario lleno de shows la victoria de nuestro Latin Grammy en el 2019, editar 3 sencillos que formarían parte de nuestro nuevo disco en el 2021 y adicionalmente editar una versión aniversario remasterizada de nuestro primer disco “A Typical & Autoctonal Venezuelan Dance Band” que este año cumple 25 años y que nunca se editó en ninguna plataforma digital.

Estos planes repentinamente quedaron huérfanos, y a la par, los pagos mensuales de nuestras deudas. Desde hace ya varios años Los Amigos Invisibles somos una banda independiente que subsiste del flujo de caja que generan principalmente nuestros shows y de créditos bancarios que nos permiten seguir invirtiendo en crear y grabar música, videos y su respectiva promoción en meses flojos mientras el flujo de caja se vuelve a normalizar, obedeciendo a un modelo básico de productividad empresarial de la era moderna –aunque a veces se asemeja más al modelo de un tren antiguo al que hay que alimentar con carbón para andar.  En cualquier caso, esto nos ha dado la libertad de seguir haciendo la música que queremos, al ritmo que necesitamos, sin tener que incluir opiniones externas, y lo mejor, sin tener que entregar el master (copyright) de nuestra música por toda la eternidad a alguna disquera. 

Pero el tren tuvo que parar, la pandemia lo paró y nos dejó sin carbón y sin dirección. En un período de dos semanas tuvimos que asimilar nuestro estatus laboral y su duración (hasta que se descubra la vacuna), tuvimos que manejar el miedo de ser contagiados o de que se contagiase alguno de nuestros seres queridos en grupo de riesgo y al mismo tiempo comenzar a vivir los estragos del encierro y de la nueva convivencia –lo que no es poca cosa. Según cuentan los expertos que se dedican a estudiar los efectos del encierro en carreras que lo requieren (astronautas, militares, etc.), los encierros dejan una huella imborrable en la psique. Los humanos al parecer somos animales sociales, cosa que he podido constatar porque a mi animal social el encierro no le ha sentado nada bien.

En el artículo titulado “El coronavirus, un desastre especial en la salud mental” publicado hace pocos días por la revista americana The Atlantic narra los efectos psicológicos de las diferentes sociedades del mundo que han enfrentado pandemias y en específico del efecto psicológico devastador de la sociedad hongkonesa durante la pandemia del SARS en el 2003, la cual cabe destacar apenas duró solo 3 meses. También muestra los números del instituto del censo de Estados Unidos que indican que una tercera parte de la población americana en estos momentos está sufriendo severos casos de ansiedad, así como el resultado de la última encuesta de una ONG que se dedica al estudio de la salud mental (The Kaiser Family Foundation) que indica que la pandemia ha afectado negativamente a la salud mental del 56% de los adultos americanos. Estos números pertenecen a la sociedad norteamericana pero lo que nos deja entender el artículo es que no importa el país en el que vivas, las pandemias tienen un efecto en la salud mental independientemente de cuales sean tus fronteras.

Yo no tuve que leer este artículo para saber lo que ocurría con mi salud mental. Lo de experimentar las 5 etapas de un duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) todas al mismo día y a veces al mismo tiempo ya era una señal. Apenas tuve conciencia de esto tomé el primer avión a la Riviera Maya y desde entonces mi salud mental cambió radicalmente. Al parecer, en el mar la pandemia es más sabrosa.

Yo hubiese pensado que la mayoría de los músicos del mundo estarían pasando por alguna situación estresante parecida, después de todo, dejar de dar conciertos de manera regular por un período de meses indefinidos no es poca cosa para cualquier artista, y sin embargo, no dejaba de leer en redes sociales lo productivo y lo creativo que estaban siendo muchos artistas aprovechando este tiempo muerto. Me empezaba ya a preguntar si me estaba perdiendo de algo por lo que llamé a algunos amigos colegas para que me comentaran su experiencia de estos meses.

“Pensé que iba a componer más, pero al mismo tiempo sentí que era un buen momento para parar y bajarle a este ritmo de productividad en el que a veces uno se afana” me decía Héctor Buitriago, bajista de Los Aterciopelados desde las afueras de Bogotá. “En la primera etapa de esta pandemia si se sintió una suerte de miedo colectivo, pero en términos generales he estado bastante bien, tranquilo con mi familia, acá donde vivo estoy rodeado de espacios verdes y eso nos ha ayudado”.

De manera similar C-Funk, guitarrista fundador de Los Tetas me contó desde su casa en Santiago de Chile “Si me ha afectado emocionalmente la pandemia, pero no demasiado, más bien algo ha pasado en mi cabeza que me ha hecho tener harta inspiración. He estado haciendo hartas cosas”.

Julián Saldarriaga, guitarrista de la banda Love of Lesbian fue aún mas preciso “El encierro no me ha supuesto un desequilibrio emocional ni he pasado momentos malos” comenta desde su hogar en Barcelona, “he empezado a hacer unas canciones nuevas y he tocado simplemente por el placer de tocar”.

No fue sino hasta que hablé con Erik Neville, guitarrista de los DLD, que pude encontrar a alguien que podía identificarse con mi experiencia. “Si me ha afectado emocionalmente no solo por lo de la cancelación de la gira y demás sino por el encierro, ahí vamos remándole para salir de todo este rollo y por ahí va saliendo algo de trabajo, pero si nos ha pegado a mí y a todos mis compañeros, el efecto sobre la industria ha sido devastador” me contaba desde su casa en Satélite en el Estado de México mientras yo lo escuchaba con la profundidad con la que se oyen dos compañeros en una sesión de alcohólicos anónimos.

Más allá de que las experiencias de los involucrados en este artículo se asemejen casualmente al porcentaje de afectados por la ansiedad del censo de Estados Unidos, hablar con mis colegas y ver sus diferentes maneras de reaccionar a una misma pandemia solo me reforzó lo que ya sabía; que todo es cuestión de perspectiva. Nuestra psique es como un lente de aumento. Todos vemos las mismas cosas, pero algunos necesitamos ajustar la fórmula del lente para poder verlas mejor.

A diferencia de mis colegas, yo recién he podido conectarme con un ritmo creativo y de productividad levemente decente. Los creadores del meme viral que decía que “si en esta cuarentena no aprendes otro idioma, escribes un libro o te pones en forma es porque no tienes disciplina” estarían muy defraudados conmigo.  Pero que les puedo decir, al menos les dejé este artículo y la entrevista colectiva que transcribo a continuación.

 
¿En qué momento de su carrera les llega la pandemia?

Hector: Después de haber pasado ya por muchas etapas y de haber estado en silencio por un rato, desde hace 3 años los Aterciopelados comenzamos a retomar un camino muy chévere en el cual luego de haber hecho una gran retrospectiva, comenzamos a ver la carrera con mucho agradecimiento por todo lo que la música nos ha traído y con muchas ganas de seguir creando, tocando y con muchas ganas de seguir diciendo cosas, pero ya hablando más específicamente, la pandemia nos agarra justo por comenzar una gran gira que implicó una gran inversión económica por lo que si representó un momento de ruptura muy fuerte con respecto a lo que teníamos planeado para el comienzo del año.

Erik: Nos llega en un momento importante en el que venimos de dos discos exitosos y era el momento de ponerle la cereza al pastel. Al día siguiente del Vive Latino anunciábamos nuestro show en el Auditorio Nacional donde mostraríamos nuestro nuevo disco y comenzaríamos una gira nacional para la cual se hizo una inversión importantísima para la elaboración del show que no hemos podido estrenar, por lo que como empresa si ha sido doloroso.

C-Funk: La pandemia me llega en un momento en el que mi carrera como productor con bandas como ustedes y muchas otras va creciendo progresivamente con miras a consolidarse en el futuro, pero en este momento, ya que mi banda Los Tetas están parados, estoy tocando con los Chancho en Piedra, quienes a pesar de ser artistas ya consolidados en Chile, dependen económicamente de tocar.

Julián: Esta situación tan excepcional ha cortado justo por la mitad el proceso de grabación del nuevo disco de Love of Lesbian. El disco estaba previsto acabarlo en mayo y justo esta primera semana de Julio hemos conseguido acabar las grabaciones en un estudio en Barcelona. Ha sido una grabación muy diferente debido a que no podíamos estar todos en el estudio como solemos hacer y hemos tenido que gestionar el número de personas que convivíamos a la vez en las cabinas. En un sentido de responsabilidad también hemos hecho pruebas de PCR a todo el equipo y dos de ellos dieron positivos en Covid-19. Fueron asintomáticos y ni ellos mismos lo sabían. El retraso de este proceso también está provocando el cambio de planes para la edición y salida del disco como el plan estratégico que veníamos trabajando para los conciertos en España, Europa y América.

Catire: Después de algunos cambios en la alineación de la banda, habíamos comenzado un proceso de reinvención en la manera de hacer música, de cómo llevar la empresa y de cómo llevar nuestra nueva dinámica personal. Ese proceso de alguna manera se consolida el año pasado luego de haber recibido el Latin Grammy como mejor canción del año, lo cual nos llenó de optimismo y de una gran cantidad de shows confirmados para el 2020. Después de los primeros 7 shows del año todo paró.

¿Cómo has manejado el efecto económico de tener que parar de dar conciertos y sin tener fecha de regreso?

Héctor: Afortunadamente de tanto girar hemos logrado tener un buen colchón ya que económicamente nos enfocamos principalmente en los gastos de la familia y dejamos por fuera los gastos sofisticados manteniendo un bajo perfil. Ha sido duro para los músicos y la gente que trabaja con nosotros por lo que hemos tenido que hacer unos ajustas en la empresa esperando aguantar un par de meses más y a partir de ahí conseguir nuevas maneras para hacer conciertos de manera virtual y esperando aplicar la creatividad para generar más oportunidades.

Erik: Ha sido curioso porque todo está parado y todo esto justo cuando habíamos hecho una gran inversión para una gira que también se detuvo, pero hemos comenzado a hacer conciertos digitales y ha habido una respuesta positiva tanto de las marcas como del público y eso nos ha ayudado a solventar los gastos de empresa de la banda pero definitivamente no es suficiente. Además, tenemos una nómina de personas que trabajan para el grupo que si la están pasando mal por lo que es como una cadena de eventos que afecta a todos, una situación que creo que muchas personas están padeciendo en este momento.

C-Funk: Había podido guardar un poco de dinero y aunque este se va a acabar en algún momento me han caído algunos proyectos que he podido producir desde mi estudio en casa, proyectos que aunque no han sido tantos como antes del encierro, me permiten estar estable a pesar de no estar contando con el dinero de los conciertos que suman quizás más del 50% de mis ingresos. Sumado al Covid-19, en Chile había comenzado un estallido social en octubre del año pasado lo cual también había venido afectando el tema de los conciertos y mi carrera en general, pero esto lo veo más como el sacrificio por el que tenemos que pasar los chilenos para lograr un mejor país y aspirar a una mejor calidad de vida tanto para los músicos como para la población general.

Julián: Este parón obligado ha detenido toda mi actividad remunerada y nos ha forzado a muchos músicos a acogernos a una línea de ayuda económica que el estado ha abierto para cubrir el pago mínimo mensual de los autónomos que vienen a ser unos 360 €. Es evidente que es un año de restricción y tengo que estirar mis ahorros que he podido guardar del trabajo que tuvimos durante el 2019 siempre esperando a que vuelvan los conciertos lo antes posible y dentro de una normalidad sanitaria. La situación actual en España es de una desescalada medida que está permitiendo realizar conciertos al aire libre con aforos al 30% y con distancias de metro y medio entre los asistentes. Esa apertura nos permitirá hacer cuatro o cinco conciertos acústicos este verano y poder disfrutar de una bocanada de aire fresco y afrontar el resto del año con algo de más seguridad.

Catire: Desde el 2006 Los Amigos somos una banda independiente que financia todas sus actividades con dinero propio y con créditos bancarios por lo que es una banda que tiene que generar flujo de caja constante para poder mantener el modelo. Cuando la pandemia cae ya teníamos la mayoría de nuestro dinero y crédito comprometido en proyectos como el nuevo disco (que va bien avanzado), giras (vuelos principalmente), videos, promoción, etc., y nos quedamos sin el flujo de caja necesario para cumplir con nuestros requerimientos mensuales. Digerir esta situación fue bastante difícil para todos en la banda durante los primeros días. Afortunadamente la banda está incorporada en Estados Unidos y por pagar los impuestos pudimos recibir una cantidad de nuevos créditos dentro de su programa de ayuda a la pequeña y mediana empresa.

¿Cuál es tu pronóstico de tiempo sobre el regreso a los conciertos?

Héctor: mi pronóstico es reservado puesto que el panorama es muy cambiante, lo que una semana se ve promisorio la próxima se ve oscuro, aún así me atrevería a pronosticar que el regreso a escenarios podría ser para mediados de junio del 2021 y tengo dudas de que este regreso sea normal o si será un regreso con nuevas medidas como por ejemplo optimizando los viajes, o que los shows sean en auditorios con menos público. Igual y todo esto podría convertirse en una oportunidad para que la industria evolucione hacia un modelo que deje una menor huella de carbono.

Erik: Desgraciadamente no es alentador, ojalá esté equivocado, pero yo no creo que este año vayamos a tener eventos masivos, desgraciadamente somos el gremio más afectado. La idea de regresar a conciertos en auditorios vendiendo tickets con una silla de separación de por medio igual generaría menos ingresos a los artistas porque implicaría menos tickets vendidos y esto a su vez traería su cadena de consecuencias al resto de la industria lo cual sigue siendo devastador.

C-Funk: Mi pronóstico es nublado variando con chubascos y con mucha lluvia. Lo veo difícil, si volvemos a una especia de normalidad que seguramente va a ser una normalidad distinta, será hasta el próximo año. Seguramente poco a poco van a empezar a pasar cosas, quizás conciertos más pequeños o nuevas maneras virtuales de hacer shows y fiestas pero ya eventos tipo Rock al Parque o Lollapalooza ya serán para el año que viene.

Julián: Aventurarme a hacer un pronóstico de cuándo van a volver los conciertos tal como los conocíamos es algo muy osado para mí. Así como te comentaba que se han abierto conciertos en pequeños formatos, esta semana se han vuelto a confinar provincias españolas de doscientas mil personas debido a nuevos rebrotes y contagios de este virus. Por ese motivo, parece que hasta que no aparezca una vacuna y se pueda producir con seguridad, todo el panorama va a quedar sujeto a una inestabilidad alucinante. En nuestra mentalidad como banda hemos adoptado una visión de pensar y programar en tres o cuatro meses por delante, sin adelantar más allá para no seguir desmontando planes o acumular frustraciones. Ese es un marco temporal muy corto ya que lo que solemos tener cerrado o previsto se va casi siempre a un año o año y medio por delante del presente.

Catire: Para regresar a la normalidad tal cual como antes es necesario que se cree la vacuna y luego distribuirla y lograr que una gran mayoría de la población se la aplique. Si tuviese que poner dinero en una respuesta diría que esto podría estar sucediendo para mediados del 2021.

¿Te ha afectado esto emocionalmente? En caso de que si, ¿cómo han sido las fluctuaciones emocionales en estos 3 meses de encierro?

Héctor: Afortunadamente vivo con mi familia fuera de Bogotá y me da la impresión de que no se siente tanto como en las ciudades, acá es más tranquilo, hay espacios verdes, podemos salir, no tenemos la necesidad de usar las mascarillas a menos que vayamos al pueblo y hemos podido convivir con los niños como cuando lo hacemos en vacaciones por lo que ha sido llevadero. Con los niños si ha sido una lucha por el tema de la educación virtual y por estar pegados jugando en la computadora o viendo el Youtube, pero es la misma lucha que en vacaciones. Ha sido rico también el parar y tomarse el tiempo para analizar muchas cosas. Al principio había una incertidumbre grandísima y una sensación de miedo generalizado en todos, pero ya se han atravesado muchas etapas y ahora ya la gente ya está empezando a salir. He conversado con algunos amigos y muchos han disfrutado esta posibilidad de estar en casa y parar ese ritmo en el que a veces uno tanto se afana. Pero en términos generales, acá la convivencia con la familia, el gato y los perros ha estado bastante bien.

Erik: Me ha afectado emocionalmente no solo por lo de la cancelación de la gira y demás sino por el encierro, ahí vamos remándole para salir de todo este rollo y por ahí va saliendo algo de trabajo, pero si nos ha pegado a mí y a todos mis compañeros.

C-Funk: Si me ha afectado, pero yo me siento medio curtido en esto porque mi país ha tenido una posición frente a la cultura bastante precaria e indolente por lo que de alguna manera ya uno está preparado para este tipo de situaciones. Me siento fuerte emocionalmente, aunque quizás tenga efectos secundarios que no estoy viendo. Algo que ha cambiado es que la convivencia en la casa es más intensa, pero en general como tengo mi estudio en mi casa he podido seguir mi relación con la música y mantenerme ocupado todo el tiempo y eso me ha ayudado mucho a estar tranquilo, de hecho, me encanta estar encerrado con mi familia. Si estuviese en una nave espacial encerrado con mi mujer, mi hija, mi perro y mi estudio podría viajar a donde fuera sin importar cuanto me tarde en el viaje.

Julián: El encierro no me ha supuesto un desequilibrio emocional ni he pasado momentos malos. Ha sido un horror ver el sufrimiento de tantas familias, pero yo he sido un afortunado ya que en todo mi entorno no hemos tenido drama alguno. Por otro lado, mi oficio me lleva a pasar mucho tiempo fuera de casa y esta ha sido una oportunidad para recobrar hábitos de rutina casera. He cocinado todos los días, he podido ordenar mi espacio, cambiar la habitación de mi home studio, tirar ropa acumulada de años, colgar estanterías… Todo eso que decía que iba a hacer cuando tuviera tiempo.

Catire: Si me ha afectado mucho, aunque ya cada vez menos. Entre el miedo al virus, la incertidumbre económica y el encierro, si me estaba costando guardar la compostura.  Ver las calles casi vacías y ver a la gente con máscaras y haciendo fila en el mercado me parecía muy deprimente. No lo sabía, pero resulta ser que soy un animal muy social, el no poder interactuar en persona con la gente me estaba afectando bastante. Siguiendo el consejo de algunos amigos pude viajar a la Riviera Maya donde ya más conectado con la naturaleza se me ha hecho mucho más amigable el encierro. Luego con el pasar de las semanas entraron las ayudas económicas y a partir de ahí ya he logrado encontrar mi centro y pasar la página de todo lo anterior

¿Haz podido ser creativo y avanzar en la creación de música?

Héctor: Al principio fue más un tema de acomodarse a la nueva situación y me dediqué más al tema del activismo con varias causas como la ecologista, feminista, etc. A nivel de composición yo pensaba que aprovecharía este tiempo para componer más pero no ha sido sino hasta estos últimos días que me he sentido ya con más ganas de hacerlo. Hasta este momento solo había estado terminando la producción de unas canciones que grabamos justo antes de todo esto, así como puliendo algunos demos y haciendo algunas cosas musicales para las causas activistas que mencioné. Quizás el tiempo lo he aprovechado más para compartir con la familia.

Erik: Si he podido ser creativo, he podido hacer un par de nuevas canciones y arreglar algunas otras, pero la verdad es que por el mismo hecho de que apenas estábamos estrenando un disco al comienzo de este encierro, es difícil ponerse a pensar en un disco nuevo. Por otro lado, he encontrado tiempo para dibujar y pintar, que son cosas que me encantan.

C-Funk: Si, algo ha pasado en mi cabeza y he tenido harta inspiración. He estado haciendo hartas cosas, he avanzado bastante en ese aspecto. Creo que el hecho que de no estar viajando o yendo a reuniones o llevando a la niña al colegio me ha hecho ganar mucho tiempo que quizás cuando la cosa vuelva a la normalidad voy a extrañar.

Julián: Pasé el primer mes haciendo todo tipo de actividad prosaica y mecánica sin tocar un solo instrumento. Me iba a dormir a las 23h y me levantaba a las 7:30h pero luego empecé a sentir remordimientos de mi desapego para con la música y me pasé el resto de la cuarentena tocando todas las noches. He podido aprender y estudiar un poco más de Ableton (aplicación para grabar y producir), he empezado a hacer unas canciones nuevas y he tocado simplemente por el placer de tocar sin propósito final, que no siempre es fácil

Catire: Me costaba mucho inspirarme, mi cabeza estaba atrapada en todo lo demás. Afortunadamente Julio siempre estuvo al pie del cañón llevando la pauta creativa en la cual me incluía, pero si hubiese dependido de mí, no hubiésemos podido avanzar nada en ese aspecto. El impulso de Julio nos ha llevado a seguir trabajando en el nuevo álbum y algunas otras cosas pendientes.

¿Qué ha sido positivo de todo esto y que puedes rescatar hacia un futuro más allá de la pandemia?

Héctor: Pienso que la pandemia deja claro que tenemos que modificar nuestra manera de vivir y cambiar nuestra relación con el planeta, con la economía, con la política y con nosotros mismos. También los acontecimientos con el tema del racismo pienso que nos ayudarán a lograr sociedades más justas y éticas. Creo que todo esto va a dar origen a nuevas iniciativas en ese sentido y va lograr cambios de actitud en muchas personas de los cuales veremos su fruto en los próximos años, cuando todas estas semillas germinen.

Erik: El retomar habilidades como la de la pintura casualmente me están trayendo algunas oportunidades como la de una exposición a la que me acaban de invitar así que por ese lado quien sabe lo que la pintura me pueda traer en el futuro.

C-Funk: me gusta que el mundo está más limpio, menos contaminación, que la gente se detiene a pensar qué está pasando con toda esta locura, que obligatoriamente nos puso a hacer cosas por los demás como lo de no salir o usar máscara que son medidas que te protegen y protegen a los demás. Esa conciencia sobre el otro me parece una enseñanza que habíamos olvidado. Que como sociedad, hemos dejado de tirar tanta porquería al planeta, necesariamente tiene que ser bueno.

Julián: De los aspectos positivos que extraigo de esta pausa ha sido poder vivir en una ciudad como Barcelona completamente en silencio. Las calles eran calmadas, el cielo se volvió más profundo y los pájaros se escuchaban con una claridad admirable. También surgieron nuevas relaciones con nuestros vecinos de edificio y con los de los edificios de enfrente. Vivíamos con las ventanas abiertas y se establecieron vínculos divertidos hasta ahora inexistentes. He tenido tiempo para hacer cosas sencillas como cuidar de mis plantas. Eso me ha llevado profundizar, cultivar y detectar una serenidad interior que durante la cotidianidad es complicado identificar.

Catire: Finalmente después de haberlo luchado mucho entendí que el descanso no es solo importante, sino que es primordial para la productividad. Con la cabeza descansada muchos problemas a los que uno se enfrenta podrían dejar de ser problemas. Luego de haber encontrado mi centro y estar en paz con el descanso prolongado he pensado que dedicarme a hacer “nada” es algo que debería incluir más en mi rutina en el futuro, una vez que se reactiven las cosas.




miércoles, 3 de junio de 2020

Buen viaje, Jorge

“Les doy dos canciones y si no me gusta se bajan” fueron las primeras palabras que escuchamos de Jorge mientras le extendía la mano a Julio y lo miraba directamente a los ojos justo antes de comenzar nuestro show en la Cuadra Creativa en la Caracas de principios de los noventa. Nuestro manager nos había conseguido tocar en esta fiesta exclusiva a la que asistiría la “crème de la crème” de la escena caraqueña y de la cual Jorge era el jefe. Afortunadamente, después de las dos primeras canciones Jorge se acercó de nuevo al escenario, pero esta vez dándole vueltas a su dedo índice, dándonos a entender que continuáramos. Así fue que comenzó lo que sería una bonita y productiva relación entre Jorge Spiteri y Los Amigos Invisibles. Al acabar el show ambos nos declaramos ser fan de cada quien y nos prometimos seguir en contacto para hacer cosas juntos.
Un par de años más tarde, Jorge, quien estaba asociado con una productora/disquera independiente, nos ofreció nuestro primer contrato disquero, pero entre una cosa y otra, el inversionista dejó de financiar el proyecto y el contrato nunca se llevó a cabo. Sin embargo, las varias reuniones que tuvimos alcanzaron para profundizar en nuestras vidas y ahí fue que comencé a saber de la historia del gran Jorge Spiteri: Músico venezolano que se fue a Londres en busca de un sueño, el cual finalmente logró. Sentarse a hablar con Jorge se me hacía bastante inspirador, escuchar historias como la de aquella vez que estaba componiendo “Amor” en un estudio en Londres y John Lennon lo interrumpió para decirle que le gustaba la canción; o la de aquel festival en el que muchos grupos viajaron en el mismo avión desde Londres y su compañero en el asiento de al lado era Bob Marley, o esas otras de cuando veía a los Tear for Fears en sus primeros shows en “venues” pequeños luchando contra cualquier diversidad de inconvenientes técnicos… Eran cátedras de vida que me alimentaban el espíritu (y la ambición). Su moraleja siempre era la misma: “El resto del mundo mitifica a los artistas que vienen de Londres, pero al final no son más que seres humanos con las mismas necesidades que todos”.
Esas conversaciones fueron las que me llevaron a creer que Los Amigos nos podíamos medir de tú a tú con el artista que fuera, en el país que fuese. Fue en esa línea de pensamiento que Los Amigos comenzamos a enviar el álbum que acabábamos de grabar en 1994 a nuestras disqueras favoritas en el mundo y de las cuales recibíamos respuestas, como la de Acid Jazz Records en Londres, en la que nos decían que les había gustado mucho nuestro material pero que en ese momento no estaban firmando bandas, hecho que a pesar de la negativa reconfirmaba la teoría de Jorge.
Cuando le preguntábamos por qué se había regresado a Venezuela siempre suspiraba y miraba al horizonte con nostalgia y respondía que no sabía, que quizás por el frío, quizás porque se había enamorado de una venezolana (Mayra Alejandra, una de las grandes actrices venezolanas del momento); quizás era que viajar en avión constantemente no le encantaba o que quizás el tema de la guerra de las Malvinas le arruinó un poco su luna de miel con Inglaterra. No porque su música tuviese alguna postura política sino porque empezó a sentir alguna que otra vibra xenofóbica hacia los suramericanos en general. En cualquier caso, él estaba feliz en Venezuela y eso era lo que importaba.
La visión de Jorge fue vital para que me animara a viajar con la banda a Nueva York aquella primera vez en 1995, viaje que desencadenó en aquella famosa historia en la que David Byrne (ex miembro de los Talking Heads) nos firmara en su sello Luaka Bop luego de que encontrara uno de nuestros CD de A Typical and Autoctonal Venezuelan Dance Band en la sección de música latina de un Tower Records del West Village de la ciudad. Toda esta casualidad maravillosa a Jorge le alegró muchísimo. Era una persona que genuinamente se alegraba por los logros de los músicos venezolanos en el mundo, sabía de carne propia lo resteado que hay que ser en este negocio y que cuando pasan buenas cosas es porque se han solventado situaciones difíciles, para lo cual hay que tener temple. Él admiraba a los músicos venezolanos que tenían ese temple.
Recuerdo claramente aquel día que recibimos un email de David Byrne escribiéndonos a toda la banda diciendo “esta canción ‘Amor’ va a ser un hit muy grande en el mundo, será la canción que les cambiará sus vidas”, cosa que nos excitó muchísimo a todos. Éramos chamos pero con muchas ganas de comernos el mundo. Era la época del House Francés y tratamos de darle ese toque a la canción. Al final, no fue el megahit que David esperaba, pero sí pegó en varios países incluyendo Turquía, adonde viajamos un par de ocasiones justo para tocar la canción y quizás uno de los lugares más exóticos e interesantes que Los Amigos hemos visitado. Al mismo tiempo, “Amor” se convirtió en una favorita de nuestro set en vivo y que seguimos teniendo hasta el momento.
Cuando le preguntaban a Jorge qué opinaba acerca de que habíamos tomado su canción, él respondía que ya no era de él, que era nuestra.
Desde 2011 hasta 2013 estuve viviendo Venezuela. Había regresado para estar con mi padre en sus últimos días. Cuando falleció, ahí estuvo Jorge en su funeral dándome muchas buenas vibras y siempre poniéndose a la orden para lo que necesitara. Durante esos años me topé con Jorge en muchísimos eventos de la música caraqueña y con cada encuentro nos hacíamos más amigos. Hablábamos de todo, de sus recuerdos de Londres, de lo increíble que había sido que versionáramos su tema, de que por el amor de Dios tenía que ponerme a hacer ejercicios y adelgazar, etc. Fue esa conexión la que me llevó en 2015, mientras comenzábamos a componer las canciones de nuestro álbum El Paradise, a tener la confianza para invitarlo a componer juntos, a lo cual accedió con mucha alegría. Para ese entonces yo vivía en México, por lo que coordinamos para pasar dos días juntos en una ida a Caracas para un show que tuvimos por esos días. Jorge, un gran escritor veterano, sabía de mi poca experiencia en el asunto, así que básicamente lo que viví en esos dos días fue un gran taller de composición que me ayudó a superar todas mis inseguridades en ese tema. De esa experiencia salió una bonita canción que se titula “Sabrina”, la cual fue elegida por el maestro Oscar D’León para hacerla a dúo con Los Amigos y quien demás está decir era muy amigo también de Jorge.
Las cosas con Jorge siempre obedecieron a algún tipo de conexión mística y “Sabrina” no fue la excepción. Desde entonces lo consideré mi mentor, no solo para lo creativo sino para poder ver las cosas positivas de mi carrera cuando a veces no eran tan claras. Resulta ser que los artistas somos generalmente inconformes y a veces necesitamos un poco de perspectiva.
La última vez que vi a Jorge fue en un concierto en Caracas en noviembre de 2019, el reencuentro de Los Amigos Invisibles con la ciudad después de un largo distanciamiento involuntario. La ocasión fue tan especial como uno podría esperar y Jorge estaba ahí para presenciarlo. La primera canción en nuestro set, por supuesto, era “Amor”, cosa que le alegró mucho, como si fuese la primera vez que nos veía tocarla. Su comentario después del show: “Pana, es que ustedes son arrechísimos”. Ese era Jorge, apasionado por la música y orgulloso de los resultados de la movida que él había ayudado a crear hacía muchos años atrás.
Siempre que se nos va un artista que nos ha marcado tendemos a creer -quizás para sentirnos mejor- que en esta nueva etapa del recorrido de su alma se encontrará con todos sus colegas, que seguro todos se alegrarán de verlo y que por supuesto harán una gran fiesta que durará por toda la eternidad. En el caso de Jorge es la primera vez que no me tengo que aferrar a esa creencia para sentirme bien, estoy seguro de que es así, de que le está sucediendo. También sé que está leyendo todos los mensajes de elogio que le han escrito los músicos venezolanos en sus redes sociales y que los lee con una gran sonrisa en su cara.
Buen viaje mi George, te extrañaremos.
Jorge Spiteri y el Catire

domingo, 3 de mayo de 2020

El arte, el perro y yo

          Si en un año tenemos 60 shows, podría decir que en 80% de ellos se logra un gran ambiente y todos, tanto la audiencia como nosotros, quedamos con una sensación bastante positiva y con ganas de que se repita pronto. Otro 10% son tan excitantes que si se pudiera almacenar la energía en los recintos, esta sería capaz de llenar el tanque de combustible de una nave y llevarla de la Tierra a la Luna, son conciertos que te dejan una sonrisa en la cara por varios días y te reafirman que estás en la profesión correcta. Los llamo «shows imprescindibles». Luego está el otro 10%. Son aquellos en los que el público quizás no sea el más adecuado –como esa vez que le abrimos a El Tri– o los que presentan algún problema técnico o de organización que sabotea el “performance” general y hacen que a uno le quede un sabor amargo al bajarse del escenario. Me refiero a ellos como «los prescindibles».
 
          El año pasado tuvimos varios shows en la categoría imprescindible, pero quizás el más memorable ha tenido que ser el del Rock Al Parque en Bogotá. Veníamos de terminar una gran gira de 15 conciertos por Estados Unidos con Aterciopelados y la banda estaba en su momento más óptimo en cuanto a performance se refiere. El Rock al Parque es uno de los festivales más importantes de Latinoamérica desde hace muchos años y qué mejor manera de reencontrarnos con nuestro público bogotano. El festival contaba ese año con la presencia de artistas como Fito Páez, Gustavo Santaolalla y Juanes, entre muchísimos otros. Como dato curioso, a pesar de que tiene el nombre de “Rock” en su título, es un festival en cual ni a los asistentes ni a los artistas se les permite el uso de bebidas alcohólicas. Quizás para otras bandas esto no representaba mayor problema, pero para nosotros que tenemos como parte de nuestro ritual no salir al escenario sin antes darle un par de besitos a la botella de Ron Zacapa sí llegaba a sentirse al menos retador. Al final, pienso yo, un poco de coraje líquido no le hace daño a nadie. Sin embargo, en medio de toda esa sobriedad a gran escala surge uno de los shows con el que tuvimos la mejor conexión banda-audiencia del año. El set fue de menos de una hora, suficiente como para tocar muchos de nuestros éxitos, así como agradecer a nuestros hermanos colombianos por la paciencia brindada a nuestros compatriotas autoexiliados en su tierra. Se encontraban alrededor de 10.000 personas en ese recinto y si se hubiese podido medir la energía en términos de combustible, nos hubiese alcanzado para llegar hasta la Luna pero esta vez de ida y vuelta. Definitivamente una fecha que pasará al Top 10 de nuestra historia.

          Pero si el año pasado tuvimos nuestra dosis de shows imprescindibles, también la tuvimos de los prescindibles. El más memorable en este sentido tuvo que ser necesariamente el de la feria de la ciudad de Aguascalientes, estado de Aguascalientes en México. Felices de haber sido invitados a tan importante feria, volamos desde Miami y aterrizamos en el Aeropuerto de Aguascalientes, pero a dos de nuestros músicos se les negó el acceso al país por unos asuntos migratorios que nunca entendimos y que no vale la pena mencionar acá. El punto es que ahí estábamos en Aguascalientes todos; luces, video, audio, monitores y “stage hands”, pero nos faltaban nada más y nada menos que dos músicos. Ni modo, no había nada que hacer, el show se tendría que cancelar –pensaba yo ingenuamente–.
Nuestro manager y nuestro agente nos hicieron entender lo problemático que sería cancelar el evento para el cual se esperaban cerca de 5.000 hidrocálidos (gentilicio oficial de los habitantes de la zona), así que comenzamos a darle forma a lo que terminó siendo un Live DJ Set de Los Amigos Invisibles con Julio actuando como DJ desde una cabina que se construyó con pedazos de la pantalla LED que teníamos –como si fuese un Paul Oakenfold cualquiera–. A su lado derecho, Daniel en la guitarra; a su lado izquierdo, yo en el bajo y en la parte de atrás, Román en la percusión, a quien le pusimos la mayor cantidad de tambores que algún percusionista pudiera soñar.

          Desde su computadora Julio iría poniendo una colección de remixes de nuestra música que hemos recolectado a lo largo de nuestra carrera y mientras tanto Daniel, Román y yo iríamos improvisando. Luego de comentar las razones por las cuales estábamos haciendo el show de esa manera seguimos con el DJ set por una hora completa con la sorpresa de que el público nos acompañó presenciando aquel experimento hasta el final, no sin antes pasar por un momento en el que a Julio se le trabó un remix, lo cual hizo que Román, Daniel y yo tuviésemos que improvisar con nuestra cara estoica de total control por unos cuantos minutos hasta que Julio retomó la acción.

          Nunca he saltado en bungee, pero me imagino que se debe sentir similar. Al bajar del escenario nos felicitamos por el coraje de haber hecho ese show y fuimos directo a darle los respectivos besos a la botella de Ron Zacapa que en este caso más que besos fueron una escena de una película triple X. Una presentación realmente memorable, pero no por las razones que uno hubiese querido y aun así, un show que la cuarentena me ha hecho extrañar.

          La verdad es que no ha pasado demasiado tiempo desde el último concierto que ofrecimos en Australia. Apenas mes y medio, pero se ha sentido como años de perro –7 meses por cada mes vivido–. La falta de trabajo sumada a la incertidumbre de cuándo regresaremos a los escenarios me ha hecho extrañar las giras a tal punto de que ha logrado que me siente a escribir de shows como el de Aguascalientes, del cual no sabía que tenía recuerdos tan frescos. He llegado a extrañar el salir molesto del escenario porque un feedback me desconcentró o, peor aún, los llamados en el lobby a las 6:00 am y hasta los asientos en el medio en los aviones. Casi he llegado a extrañar incluso cuando los agentes se tardan en pagar, pero tampoco es para tanto. Ya he hecho Zoom con la familia, con los amigos, con los socios y aunque los encuentros ayudan a aplanar la curva de la insania mental, todavía no llega a ser suficiente.

          Hace unos pocos días tuve una reunión por Zoom con algunas personas del negocio del espectáculo y todos tenían un pronóstico mucho más positivo de sobre cuándo podría suceder el regreso a las actividades, pero según lo que yo había visto en las noticias, nuestra industria sería de las más afectadas por lo del “social distancing” y que este sería un gran obstáculo a la hora de querer darle la vuelta. Todos casi al unísono me respondieron que no fuera pesimista. Me sentía como mi abuelo, quien sabía que el Titanic se iba a hundir y lo gritaba a todo pulmón y nadie le hizo caso hasta que lo tuvieron que sacar del cine –y me disculpan el chiste malo–.

          Una vez pasado el tema álgido en la reunión, la comencé a pasar muy bien con mis colegas por Zoom, todos con chela –cerveza– en mano, lo cual me hizo pensar que quizás habría alguna solución al “showbiz” utilizando la experiencia de la fiesta virtual. Quién sabe, pero creo que ya pronto lo sabremos.

          Por el momento, el pronóstico de regreso a escenarios más optimista es de 6 meses y el más pesimista es de hasta 2 años, sin mencionar los cientos de opciones en el medio que van desde implementar la medición de anticuerpos masivamente hasta el uso de aplicaciones en el teléfono para rastrear a los infectados y lograr cuarentenas más eficientes hasta lograr la inmunidad de “manada” y poder ir abriendo poco a poco las posibilidades de la industria del espectáculo.

          Les debo confesar que el escenario pesimista de dos años luce bastante desesperanzador y de solo pensarlo experimento una sensación de derrota difícil de sobrellevar. Por ello es que he preferido la opción de la esperanza, no porque el virus vaya a desaparecer y no porque se vuelva a la normalidad pronto, sino porque creo en el efecto que tiene la música en las personas y sé que al llegar el momento de la verdad, los artistas y la audiencia lograremos un compromiso en el que la labor del músico siga siendo importante y se logren nuevos espacios y paradigmas en los cuales podamos seguir trabajando como siempre lo hemos hecho. Nietzsche dijo que “sin música la vida sería un error” y considerando que en la época en la que vivió la única manera de escuchar música era en vivo, debo darle toda la razón.

martes, 28 de abril de 2020

Días Extraños


Para mí todo comenzó camino a Parramatta cuando el promotor de la gira, quien es un gran amigo y quien estaba sentado junto a mi en la van me comenta que lo más probable era que el show de Parramata se cancelaría ya que el epicentro del brote del coronavirus estaba justo ahí, en el centro de Parramatta. El show se llevaría a cabo en un gran parque al aire libre, con acceso gratuito en el cual se esperaban miles de personas en una de las comunidades más diversas de Sídney. Este show hubiese sido el último de nuestra gira australiana y el séptimo en una agenda de 40 shows en Australia, Estados Unidos, Colombia y México programados para el primer semestre del 2020. En las siguientes horas comenzaron a cancelarse el resto de los conciertos que quedaban, cayéndose uno a uno como si estuviesen en una gran fila de piezas de dominó.  Tres meses de trabajo se desvanecieron en menos de 24 horas. La última vez que paramos por tanto tiempo fue cuando dos miembros de la banda decidieron retirarse por lo que en ese momento decidimos voluntariamente tomarnos tres meses para lamernos las heridas y repensar un poco las cosas hacia el futuro. Pero esta vez no era voluntario, era por una causa ajena la cual nos cogía totalmente desprevenidos. Los ánimos estaban por el piso y la incertidumbre por el cielo pero aun así nos quedaban tres días libres en Parramatta. El promotor nos sugirió que ya que el epicentro del brote era justo ahí, lo mejor sería que pasásemos la mayor parte del tiempo de nuestra estadía fuera de la zona por lo que al día siguiente acordamos aceptar la invitación a un “brunch” en un restaurante venezolano en Sídney y comenzar a turistear como se debe; Teatro de la Opera, Darling Harbour, Museo de Arte Contemporáneo, etc.

Para ese momento ya Tom Hanks quien estaba en Australia desde hace unos días anunciaba a todos los medios que tenía el coronavirus lo cual comenzó la carrera del “quien es quien” de celebridades anunciando el padecimiento de la nueva enfermedad. La incertidumbre que ya estaba por el cielo seguía creciendo de manera exponencial tal como si obedeciese a la taza de contagio y a pesar de ello mi viaje a Australia no podía acabarse sin visitar mi lugar favorito en Sídney:  Bondi Beach, una de las urbanizaciones con más onda de Sídney, con una playa espectacular que surfistas y tomadores de sol  comparten por igual y en frente de ella, un oasis, “The Bucket list”, el típico restaurante de playa pero con un gran ambiente y música increíble. Estar sentado en ese lugar escuchando buena música y en frente de esa playa acompañado de una gran cerveza me hacía sentir como la persona más exitosa del planeta en ese momento. Ya mi próstata no aguanta como antes por lo que después de la segunda cerveza tuve necesariamente que ir al baño y pasar por enfrente de la cabina del DJ donde pude notar por su hablar que era de España. Ya le había “Shazameado” varias canciones durante mi estadía en el lugar pero cuando colocó “We Got The Funk” de “Positive Force” tuve que acercarme – ¡Oye! ¡Tu música está increíble! – con lo cual comenzamos una conversación muy amena. Por esas cosas inesperadas de la vida, el DJ resultó ser fan de Los Amigos Invisibles lo cual sirvió para que me invitara a una fiesta que sucedería en ese mismo lugar un par de horas más tarde y que según él era una de las fiestas “mas chic” de Sydney – ¡Bingo!

Ya que la fiesta comenzaba en dos horas aproveché de hacer mi caminata favorita de Sídney que es un camino que pasa sobre un risco desde Bondi Beach hasta Bronte Beach, ida y vuelta. Noto que llegando al final del tramo se forma un arco iris completo de 180 grados ¿cómo no interpretar eso como una gran señal? Al llegar de regreso al restaurante, ahora club, encuentro una fila muy larga pero siguiendo el consejo del DJ me acerqué a la puerta y entré como perro por mi casa. A partir de ahí presencie una de las mejores fiestas en las que he estado en mucho tiempo. Música increíble, gente hermosa, disfraces, cotillón y ante nada, muchísima energía, parecía casi como que si el mundo se fuese a acabar. La fiesta comenzó temprano y terminó temprano por lo que con todo y tomándome el tren de hora y media a Parramatta llegué apenas a las 12 de la medianoche al hotel lo cual significaba que en Ciudad de México eran apenas las 8AM por lo que decidí llamar a mi esposa. Durante la llamada mi esposa me comenta que con todo esto del virus, yo debería llegar a Ciudad de México y hacer mi respectiva cuarentena en otro lugar fuera de la casa a lo cual yo me negué rotundamente alegando que estaba exacerbando la situación, que no había manera de que fuera a tener tanta mala suerte.

Después de 25 horas de viaje, el 16 de marzo en la tarde llegué a la CDMX (como le llaman acá). Tanto mi vuelo como los aeropuertos estaban llenos de gente, la gente estaba literalmente escapando de los lugares donde estaban visitando para llegar a sus casas a la brevedad, los cierres de frontera estaban apenas comenzando. Al llegar a casa abracé a mi esposa y le dije – Tranquila, no va a pasar nada.  Los siguientes días, a pesar del jet lag, consistieron de descansar y sentarme con mi esposa a contarle las historias del viaje; al final exceptuando por lo del show de Parramatta, la gira había sido un éxito total. Luego vinieron los días de enterarme sobre el virus, sobre lo grave de la situación y sobre lo irresponsable que había sido con el tema de la cuarentena sugerida. La caída de las bolsas, esperar con ansias como serían las ayudas económicas del gobierno, todo se tornó bastante estresante. Me van a perdonar las personas que se quejaban de lo que yo empezaba a catalogar como un “banal aburrimiento” pero me parecía que no habían entendido nada todavía, esto era grave e iba para rato. Es en esa secuencia de pensamientos que me llega un mensaje de “Whatsapp” de nuestro promotor en Australia – Alerta panita, ha salido en las noticias de Sídney que hubo un brote de Covid-19 en la fiesta que estuviste en “The Bucket List”, toma precauciones.  La sangre se me subió, o se me bajó, la verdad no sé, solo sé que el corazón me empezó a palpitar a mil por hora mientras veía a mi esposa sentada al lado mío agarrándome la mano mientras mirábamos la tele. Me disculpé para ir al baño para poder leer los “links” de las noticas que me habían enviado y no importaba cuantas veces las leía, la conclusión era siempre la misma, pues que primero muerto pero mi esposa jamás se enteraría de esto. Los siguientes días de la cuarentena continuaron con una mezcla de paranoia y alejamientos a los acercamientos de mi mujer. Si amanecía con la nariz tapada por el frio, si me dolía la cabeza por leer con poca luz, si estornudaba por el polen que deja nuestro árbol en el jardín, todo era coronavirus. Incluso una vez entré a la cocina y me topé con una sensación de algo imperceptible en el aire que me hizo toser mucho y quedarme sin aire, ese día pensé que mi farsa ya había acabado hasta que me enteré que minutos antes mi esposa había cocinado unos chiles habaneros (una suerte de ají muy picante) cuyos vapores continuaban en el aire. Ya no sabía si el jet lag me causaba el insomnio o si el insomnio me causaba el jet lag independientemente de que eso tenga algún tipo de sentido.  Eran días extraños.

El tiempo de incubación del coronavirus puede durar hasta 14 días por lo que no fue sino hasta el mismísimo catorceavo día que llegué de Sídney que pude dormir tranquilo, con la certeza de no haberlo contraído y de no habérselo contagiado ni a mi esposa ni a nadie.  A muchos, sobre todo los que vivimos de una industria que depende de grandes conglomeraciones de gente nos ha pegado bastante la situación laboral y nos ha costado entender la real profundidad del asunto pero ahí vamos poco a poco amoldándonos y aportando nuestro granito de arena para que todo pase pronto y con el menor daño posible a nuestras sociedades. Al final todos tenemos que ser pacientes para no convertirnos en pacientes.


martes, 9 de junio de 2015

Jodorowski Vs Cimino: Jugando al sistema

Casi de la misma manera en la que Eva se crea de una costilla de Adán, la industria de la música se crea de una costilla de la industria del cine a consecuencia de la búsqueda del audio para las películas silentes. Mientras el reino de la industria de la música comienza hacia la segunda mitad del siglo XX, para la primera mitad de ese siglo la industria del cine ya era la quinta industria mas grande de Estados Unidos. Es una industria mucho mas veterana que la de la música y que a pesar de sus "ups and downs" ha sabido mantenerse en la cúspide.  Mucho podría aprender la industria de la música de ella, en particular en el aspecto de saber "jugar al sistema". Aquellos quienes aprenden a navegar en el sistema tanto creativa como financieramente sobrevivirán y los que se nieguen serán escupidos de la misma. Muy parecido a la industria de la música pero multiplicado por 100. En torno a este tema de saber navegar en la industria vale la pena subrayar 2 grandes ejemplos cuyos mensajes pueden ser traducidos a cualquier industria creativa.

En 1973 Alejandro Jodorowski inicia un proyecto para filmar "DUNE", película basada en un importante libro de ciencia ficción. Para ello comienza a selccionar su "dream team" de filmación, selección del reparto, música, artistas visuales, etc. Moebius haría el "story board", Orson Wells, Mick Jagger y Salvador Dalí serían parte del reparto, parte de la música sería hecha por Pink Floyd y asi. Elaborar el "story board", hacer los diseños de los trajes, naves, palacios ciudades y terminar el guión le tomo un par de años de preproducción lo cual le costó 2 millones de dólares (equivalente a 10 millones de los de hoy) pero le faltaban 15 millones para terminar la película que duraría 14 horas. Para recolectar el dinero faltante fueron a Hollywood a mostrar el proyecto donde por supuesto todos los estudios le dieron una respuesta negativa. Para Jodorowski la negativa fue una suerte de insulto y falta de respeto al arte y a pesar de la experiencia hoy en día no duda en afirmar que un artista no debe doblegar su visión ante la de un estudio y luchar por llevar su visión al 100%. En conclusión, he ahí un artista que no estaba dispuesto a navegar en el sistema y por ende fracasó al menos en el objetivo de publicar su obra. ¿Qué hubiese pasado si hubiese logrado que un estudio lo hubiese ayudado en su proyecto? ¿Habría  sido una gran película? ¿Un fracaso? Nunca lo sabremos pero el siguiente caso nos puede ayudar a hacer un pronóstico.

En 1976 Michael Cimino filma "The Deer Hunter", película con la cual gana 5 Oscars y se convierte en el director mas "hot" de Hollywood. Tan "hot" estaba que logró firmar un contrato con United Artists donde se le daba el "Final Cut" en su próxima película queriendo esto decir que él y solo él tendría decisión sobre el corte final de la película. El resultado fue "Heaven's Gate", película que cambió el destino de Hollywood y una de las causas por las cuales el Hollywood que hoy conocemos es como es. La película que se estrenó en 1980 se salió inumerables veces fuera de presupuesto hasta llegar a los 44 millones de USD (equivalente a 126 millones de hoy). Siendo que Cimino venía de haber ganado 5 Oscars y de estar tan "hot", United Artist le apostó a este proyecto dejando de financiar otros que rodaba paralelamente convirtiéndose en el único proyecto de United Arstis del momento. Vale la pena mencionar que todo esto sucedía basado en la palabra y credibilidad de Cimino quien no dejó ver a los ejecutivos ni un "teaser" de la misma hasta el mismísimo día del primer "screening".  Cual fué la sorpresa de los ejecutivos, reparto, técnicos y en general todas las personas que trabajaron en la película al ver ese "screening" cuando  se encuentran con una película de mas de 5 horas donde solo la escena de la batalla principal de la película duraba una hora. Los mismos actores se salían de la película para tomarse descanso. Luego de un tira y encoje Cimino logró editar la película a 3 horas y media. La película fue un fracaso de taquilla y gracias a ella United Artists quebró y la reputación de Cimino quedó enterrada en el subsuelo. Desde entonces "Heaven's Gate" es una referencia sobre lo que no se debe hacer en Hollywood.

Moraleja: Ambos casos reflejan esta tendencia de los artistas a revelarse contra el poder financiero, y de pensar que los ejecutivos no tienen por qué opinar sobre el trabajo de un artista. Si bien los ejecutivos no tienen la verdad en sus manos, los artistas tampoco y desafortunademanete necesitan del poder de los ejecutivos para poder sobresalir de los millones de personas que tienen propuestas artisticas interesantes.  En mi opinión, un balance y entendimiento entre ambas posiciones es lo mas conveniente para cualquier artista que quiera tener una carrera longeva ya sea en el cine, en la música o donde sea.


martes, 14 de abril de 2015

En el Radar

Llegando a Estados Unidos en el 2001 Los Amigos nos encontrábamos en una situación en la que nuestra compañía disquera nos insistía en que para vender discos teníamos que salir a girar y exponernos a la gente pero se quejaban de que nuestro "booking agent" no nos conseguía suficientes shows. Al comentarle eso a nuestro "booking agent" él nos respondía que él no podía hacer mas nada a menos que estuviésemos en el radar del público que asistía a los venues y festivales con quienes trabajaba. Al preguntarle como entrábamos en el radar de esa gente él nos respondía que la disquera tenía que invertir más en promoción. Cualquier parecido con el dilema de ¿qué vino primero, el huevo o la gallina?" es pura coincidencia.

Con el tiempo comprendí que ambas partes tienen su cuota de responsabilidad pero si tuviera que inclinar mi balanza en favor de alguien hoy en día le daría la razón al "booking agent" pero aún así le agregaría una variable más al dilema pues no solo es importante que la disquera invierta un gran dinero en tu música para que tenga exposición y una gran cantidad de gente te escuche sino que más  importante aún es que ante nada a la gente le guste tu música. Esto es algo que muy dificilmente una disquera o un "booking agent" le dirán a su artista ("lo siento bro, no vendes shows ni discos porque tu música no le gusta a nadie"). Sería demasiado cruel y por ello prefieren ellos echarse tierra entre si mismos pero nunca al artista. Es ahí que como artista cabe preguntarse "¿si mi música no vende discos ni shows, no tendré yo algo de responsabilidad en ello? En este caso el ego del artista por lo general es tan fuerte que antes de él cuestionarse esa verdad así mismo, prefiere echarle la culpa a la disquera, al booking agent o al primero que se le pase por enfrente.

Entender que uno pueda tener algo (o todo) de responsabilidad no significa que uno deba desmotivarse y dejar de hacer música. El mensaje de esa situación quizás sea que haya que hacer algún tipo de cambio en lo que se hace, apuntar a otras posibiliades y ser flexible en cuanto a cuál realmente es la posición que uno debe jugar en este negocio.

El artista siempre tiene una voz interna y cuando esa voz interna es sana, es la que lo hace prevalecer en el negocio cuando algún disquero le dice que su canción no va a pegar o que la música no va a llegar a ningún lado nunca. Ese tipo de comentarios se oyen a granel tanto en los comienzos como a lo largo de toda la carrera. Rubén Blades cuenta en su disco "Rubén Blades y Son del Solar Live" que cuando grabó "Pedro Navaja" su disquera le dijo que esa canción era muy larga y que nunca iba a pegar. La verdad cualquier artista que ha estado en el negocio algún tiempo ha tenido que vivir con estos comentarios una y otra vez (Los Amigos no nos escapamos).

El dilema es que en algún momento esa voz interna te tiene que llevar a algún tipo de resultado notable (crecer tu "fan base", comenzar a llenar lugares, ser mas escuchado, etc) y así poder seguir fortaleciendo tu convicción.  De no tener estos resultados,  esa voz interna deja de ser tu fortaleza y se convierte más bien en una voz que te sabotea y no te deja ver las cosas en claro.

La música es un arte tan apasionante y atrae a tantas personas a tirarse al ruedo que por ende se convierte en un arte súper competitivo que al final termina rigiéndose por la tan odiada por muchos "oferta y demanda". Acá no hay escaleras mécanicas... Si acaso sería como el velerismo, en donde hay que estar pendiente de ver hacia donde está soplando el viento para poder avanzar... O si uno quisiera ponerse oscuro, como la muerte:: "cuando te toca ni que te quites y cuando no te toca ni que te pongas".

Dominar la técnica de una guitarra, la técnica de composicion, la de canto, regalar tu música por internet, regalar tu CD encartado en una revista, luchar contra Napster... nada de eso realmente te servirá sino tienes una música que dé a comunicar algún tipo de mensaje,  algún estilo de vida o en general generar una conexion fuerte con el público lo que por lo general no es tan fácil de lograr.

Mientras decides que sucede con tu carrera sigue haciendo un esfuerzo sobre humano por ser extraordinario y por construir un "fan base" poco a poco y sin desesperacion. Que la magia y gratificacion que generan los escenarios te guíen hasta lograr meterte en los radares de la gente indicada. Si tu proyecto resulta exitoso serás uno de los pocos grandes afortunados y si no, tuviste al menos la dicha de haber gozado con tus panas en un escenario y de haber vivido una de las más grandes experiencias de la vida.


jueves, 19 de marzo de 2015

Top 40

En un artículo en Uncut Magazine sobre la historia de New Order, Bernard Summer (cantante de la banda) contaba anécdotas, algunas reveladoras, otras divertidas haciendo del artículo una gran pieza de información y lectura. En una parte el artículo cuenta de aquel momento en el que la banda estaba inmersa en la composición de "top 40 hits". La banda le alquiló un departamento donde él viviría solo hasta terminar las letras del próximo disco pero le desagradaba tanto vivir solo que termina todas las letras en pocos días.

Es interesante la candidés con la que se refiere a la busqueda de "top 40 hits" puesto que  New Order (proveniente de lo que quedó de "Joy Division" después de la muerte de su cantante Ian Curtis) se ha ganado un puesto en los laureles de la historia haciendo su mezcla de"post punk" mezclado con "electronic dance music", quizás no un género muy comercial de buenas a primera.

La historia se repite en muchos otros casos. Según otras biografías, la misma inquietud de hacer "hits" la encuentras en las primeras etapas de U2,  REM o en etapas mas tardías de bandas como Genesis, Aerosmith y Kiss dejando entender que sin importar cual fuese la propuesta artística, en el juego del estrellato se entra en la mesa con un "hit".

¿Pero qué es un hit? En principio es una canción que se pega tanto que a veces ya no queremos escucharla mas ni por una mala casualidad. Es una canción que más allá de cualquier payola que se le quiera adjudicar conecta en muchos niveles con el público general lo cual lleva a que la canción avance sola su rumbo hacia los "charts" y el subconciente colectivo. Ciertamente el marketing (y payola) ayudan a este objetivo pero si la canción no trae la maldad necesaria, su camino será limitado y se perderá en el océano de canciones que suenan en la radio.

La creación de un "hit" en muchas ocaciones tiene esta connotación mágica y cirncunstancial sobre la persona que lo compone y en muchos casos es asi. En otros casos es un arte que se puede llegar a masterizar. Para ello no hay atajos, es un asunto de oficio y de ensayo y error. Lo primero que se necesita tener es la conciencia clara de que se quiere componer un hit y luego sentarse a darle a ver si la musa cae y te deja.

Es necesario componer mucho y entender que no todo lo que uno compone es un éxito. Ciertamente componer una canción es algo muy especial para el compositor. Con cada nota y cada palabra que se escribe se deja un poquito de uno mismo en cada canción pero afróntemoslo, solo hubo un Paul McArtney y un John Lennon en la vida. A menos de que estés literalmente auspiciado por los dioses, mucho de lo que compongas no será material para "hit". Bien sabido es en la industria de la música que muchos de los albums que han hecho historia han sido gracias a la gran capacidad de componer mucho material y luego a la gran capacidad para filtrar y decidir que es lo mejor.

Si bien en la industria musical del primer mundo esta busqueda del "hit" se da en todos los géneros y los que acceden a este conocimiento aumentan su posibilidad hacia el estrellato, en Latinoamérica lo podemos ver casi que exclusivamente en en mundo del Pop y similares (reggeaton, norteño, cumbia, vallenato, salsa, etc). En el mundo del rock y lo alternativo latinoamericano todavia existe una suerte de aversión a hacer una canción buena que todo el mundo pueda cantar. La tendencia en este nicho es pensar que al hacer una canción bonita con coros pegajosos y una letra que conecte con la gente le quita peso a la intensidad de su arte.... Y luego andan quejándose de por qué no tienen apoyo de disqueras  y de por qué los Latin Grammys cada vez mas se parecen a una edición de "Siempre en Domingo".

No importa el género que hagas, dedicarle espacio a componer buenas canciones o "hits" es algo que debería estar en la base de la creación de cualquier artista de rock o alternativo. Y cuando me refiero a buena cancion o "hit" no me refiero a una cancion con coro. Cualquiera es capaz de componer una canción con un coro y a menos que esta esté muy mal producida será inevitable que al escucharla mil veces cualquier persona se la aprenda. El truco no está en hacer un coro cualquiera que me aprenda luego de mil veces, el truco está en hacer un coro que al escuchar la cancion por primera vez, haga que ya para el último coro esté cantando la cancion a primera oida. Justo en este momento que escribo estas palabras deben haber millones de compositores que están componiendo canciones. ¿Qué vas a hacer tú para sobresalir de todas ellas?

Por ultimo no creas que el que hace una canción bonita y suena en las radios es un "vendido". Vendida es aquella persona que es forzada a hacer algo que no quiere por dinero. Por ejemplo, si yo soy una banda de metal y la disquera me dice que tengo que hacer un reggeaton para pegar ahí veo el punto. Pero que tal si eres una banda de metal y para pegar digamos que tienes que hacer algo tipo "Nothing else matters" de Metallica? Metallica dió el paso y le resultó y siendo que la canción fué el tamazo que fué sin perder su esencia, le abrió las puertas a que gente de otros mundos musicales se acercaran a su música y convertirse en el monstruo que es hoy en día. Seguro algunos metaleros radicales se molestaron y dejaron de escucharlos por haber hecho algo tan mamita pero créanme que ni a James, ni a Kirk ni a Lars le debe importar mucho y mucho menos a sus cuentas bancarias.