¡Bienvenido a mi blog!

Desde la trinchera reportando sobre la batalla musical.

sábado, 18 de julio de 2020

En el mar, la pandemia es mas sabrosa (con entrevistas)

“Hay que ponerse la máscara… Pero no cualquier tipo de máscara, solo la N95… Pero no compren esa máscara porque luego se agota y las necesitamos para nuestro personal de salud… Las que tienen que comprar son unas que no protegen, pero son mejor que nada…”

El que no estaba completamente confundido no estaba entendiendo nada. Ese era el contexto que se vivía en el mundo cuando Los Amigos Invisibles quedamos desempleados, hasta nuevo aviso, dejándonos con una cantidad de planes a medias y una gran incertidumbre económica. Para este año teníamos planeado capitalizar con un calendario lleno de shows la victoria de nuestro Latin Grammy en el 2019, editar 3 sencillos que formarían parte de nuestro nuevo disco en el 2021 y adicionalmente editar una versión aniversario remasterizada de nuestro primer disco “A Typical & Autoctonal Venezuelan Dance Band” que este año cumple 25 años y que nunca se editó en ninguna plataforma digital.

Estos planes repentinamente quedaron huérfanos, y a la par, los pagos mensuales de nuestras deudas. Desde hace ya varios años Los Amigos Invisibles somos una banda independiente que subsiste del flujo de caja que generan principalmente nuestros shows y de créditos bancarios que nos permiten seguir invirtiendo en crear y grabar música, videos y su respectiva promoción en meses flojos mientras el flujo de caja se vuelve a normalizar, obedeciendo a un modelo básico de productividad empresarial de la era moderna –aunque a veces se asemeja más al modelo de un tren antiguo al que hay que alimentar con carbón para andar.  En cualquier caso, esto nos ha dado la libertad de seguir haciendo la música que queremos, al ritmo que necesitamos, sin tener que incluir opiniones externas, y lo mejor, sin tener que entregar el master (copyright) de nuestra música por toda la eternidad a alguna disquera. 

Pero el tren tuvo que parar, la pandemia lo paró y nos dejó sin carbón y sin dirección. En un período de dos semanas tuvimos que asimilar nuestro estatus laboral y su duración (hasta que se descubra la vacuna), tuvimos que manejar el miedo de ser contagiados o de que se contagiase alguno de nuestros seres queridos en grupo de riesgo y al mismo tiempo comenzar a vivir los estragos del encierro y de la nueva convivencia –lo que no es poca cosa. Según cuentan los expertos que se dedican a estudiar los efectos del encierro en carreras que lo requieren (astronautas, militares, etc.), los encierros dejan una huella imborrable en la psique. Los humanos al parecer somos animales sociales, cosa que he podido constatar porque a mi animal social el encierro no le ha sentado nada bien.

En el artículo titulado “El coronavirus, un desastre especial en la salud mental” publicado hace pocos días por la revista americana The Atlantic narra los efectos psicológicos de las diferentes sociedades del mundo que han enfrentado pandemias y en específico del efecto psicológico devastador de la sociedad hongkonesa durante la pandemia del SARS en el 2003, la cual cabe destacar apenas duró solo 3 meses. También muestra los números del instituto del censo de Estados Unidos que indican que una tercera parte de la población americana en estos momentos está sufriendo severos casos de ansiedad, así como el resultado de la última encuesta de una ONG que se dedica al estudio de la salud mental (The Kaiser Family Foundation) que indica que la pandemia ha afectado negativamente a la salud mental del 56% de los adultos americanos. Estos números pertenecen a la sociedad norteamericana pero lo que nos deja entender el artículo es que no importa el país en el que vivas, las pandemias tienen un efecto en la salud mental independientemente de cuales sean tus fronteras.

Yo no tuve que leer este artículo para saber lo que ocurría con mi salud mental. Lo de experimentar las 5 etapas de un duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) todas al mismo día y a veces al mismo tiempo ya era una señal. Apenas tuve conciencia de esto tomé el primer avión a la Riviera Maya y desde entonces mi salud mental cambió radicalmente. Al parecer, en el mar la pandemia es más sabrosa.

Yo hubiese pensado que la mayoría de los músicos del mundo estarían pasando por alguna situación estresante parecida, después de todo, dejar de dar conciertos de manera regular por un período de meses indefinidos no es poca cosa para cualquier artista, y sin embargo, no dejaba de leer en redes sociales lo productivo y lo creativo que estaban siendo muchos artistas aprovechando este tiempo muerto. Me empezaba ya a preguntar si me estaba perdiendo de algo por lo que llamé a algunos amigos colegas para que me comentaran su experiencia de estos meses.

“Pensé que iba a componer más, pero al mismo tiempo sentí que era un buen momento para parar y bajarle a este ritmo de productividad en el que a veces uno se afana” me decía Héctor Buitriago, bajista de Los Aterciopelados desde las afueras de Bogotá. “En la primera etapa de esta pandemia si se sintió una suerte de miedo colectivo, pero en términos generales he estado bastante bien, tranquilo con mi familia, acá donde vivo estoy rodeado de espacios verdes y eso nos ha ayudado”.

De manera similar C-Funk, guitarrista fundador de Los Tetas me contó desde su casa en Santiago de Chile “Si me ha afectado emocionalmente la pandemia, pero no demasiado, más bien algo ha pasado en mi cabeza que me ha hecho tener harta inspiración. He estado haciendo hartas cosas”.

Julián Saldarriaga, guitarrista de la banda Love of Lesbian fue aún mas preciso “El encierro no me ha supuesto un desequilibrio emocional ni he pasado momentos malos” comenta desde su hogar en Barcelona, “he empezado a hacer unas canciones nuevas y he tocado simplemente por el placer de tocar”.

No fue sino hasta que hablé con Erik Neville, guitarrista de los DLD, que pude encontrar a alguien que podía identificarse con mi experiencia. “Si me ha afectado emocionalmente no solo por lo de la cancelación de la gira y demás sino por el encierro, ahí vamos remándole para salir de todo este rollo y por ahí va saliendo algo de trabajo, pero si nos ha pegado a mí y a todos mis compañeros, el efecto sobre la industria ha sido devastador” me contaba desde su casa en Satélite en el Estado de México mientras yo lo escuchaba con la profundidad con la que se oyen dos compañeros en una sesión de alcohólicos anónimos.

Más allá de que las experiencias de los involucrados en este artículo se asemejen casualmente al porcentaje de afectados por la ansiedad del censo de Estados Unidos, hablar con mis colegas y ver sus diferentes maneras de reaccionar a una misma pandemia solo me reforzó lo que ya sabía; que todo es cuestión de perspectiva. Nuestra psique es como un lente de aumento. Todos vemos las mismas cosas, pero algunos necesitamos ajustar la fórmula del lente para poder verlas mejor.

A diferencia de mis colegas, yo recién he podido conectarme con un ritmo creativo y de productividad levemente decente. Los creadores del meme viral que decía que “si en esta cuarentena no aprendes otro idioma, escribes un libro o te pones en forma es porque no tienes disciplina” estarían muy defraudados conmigo.  Pero que les puedo decir, al menos les dejé este artículo y la entrevista colectiva que transcribo a continuación.

 
¿En qué momento de su carrera les llega la pandemia?

Hector: Después de haber pasado ya por muchas etapas y de haber estado en silencio por un rato, desde hace 3 años los Aterciopelados comenzamos a retomar un camino muy chévere en el cual luego de haber hecho una gran retrospectiva, comenzamos a ver la carrera con mucho agradecimiento por todo lo que la música nos ha traído y con muchas ganas de seguir creando, tocando y con muchas ganas de seguir diciendo cosas, pero ya hablando más específicamente, la pandemia nos agarra justo por comenzar una gran gira que implicó una gran inversión económica por lo que si representó un momento de ruptura muy fuerte con respecto a lo que teníamos planeado para el comienzo del año.

Erik: Nos llega en un momento importante en el que venimos de dos discos exitosos y era el momento de ponerle la cereza al pastel. Al día siguiente del Vive Latino anunciábamos nuestro show en el Auditorio Nacional donde mostraríamos nuestro nuevo disco y comenzaríamos una gira nacional para la cual se hizo una inversión importantísima para la elaboración del show que no hemos podido estrenar, por lo que como empresa si ha sido doloroso.

C-Funk: La pandemia me llega en un momento en el que mi carrera como productor con bandas como ustedes y muchas otras va creciendo progresivamente con miras a consolidarse en el futuro, pero en este momento, ya que mi banda Los Tetas están parados, estoy tocando con los Chancho en Piedra, quienes a pesar de ser artistas ya consolidados en Chile, dependen económicamente de tocar.

Julián: Esta situación tan excepcional ha cortado justo por la mitad el proceso de grabación del nuevo disco de Love of Lesbian. El disco estaba previsto acabarlo en mayo y justo esta primera semana de Julio hemos conseguido acabar las grabaciones en un estudio en Barcelona. Ha sido una grabación muy diferente debido a que no podíamos estar todos en el estudio como solemos hacer y hemos tenido que gestionar el número de personas que convivíamos a la vez en las cabinas. En un sentido de responsabilidad también hemos hecho pruebas de PCR a todo el equipo y dos de ellos dieron positivos en Covid-19. Fueron asintomáticos y ni ellos mismos lo sabían. El retraso de este proceso también está provocando el cambio de planes para la edición y salida del disco como el plan estratégico que veníamos trabajando para los conciertos en España, Europa y América.

Catire: Después de algunos cambios en la alineación de la banda, habíamos comenzado un proceso de reinvención en la manera de hacer música, de cómo llevar la empresa y de cómo llevar nuestra nueva dinámica personal. Ese proceso de alguna manera se consolida el año pasado luego de haber recibido el Latin Grammy como mejor canción del año, lo cual nos llenó de optimismo y de una gran cantidad de shows confirmados para el 2020. Después de los primeros 7 shows del año todo paró.

¿Cómo has manejado el efecto económico de tener que parar de dar conciertos y sin tener fecha de regreso?

Héctor: Afortunadamente de tanto girar hemos logrado tener un buen colchón ya que económicamente nos enfocamos principalmente en los gastos de la familia y dejamos por fuera los gastos sofisticados manteniendo un bajo perfil. Ha sido duro para los músicos y la gente que trabaja con nosotros por lo que hemos tenido que hacer unos ajustas en la empresa esperando aguantar un par de meses más y a partir de ahí conseguir nuevas maneras para hacer conciertos de manera virtual y esperando aplicar la creatividad para generar más oportunidades.

Erik: Ha sido curioso porque todo está parado y todo esto justo cuando habíamos hecho una gran inversión para una gira que también se detuvo, pero hemos comenzado a hacer conciertos digitales y ha habido una respuesta positiva tanto de las marcas como del público y eso nos ha ayudado a solventar los gastos de empresa de la banda pero definitivamente no es suficiente. Además, tenemos una nómina de personas que trabajan para el grupo que si la están pasando mal por lo que es como una cadena de eventos que afecta a todos, una situación que creo que muchas personas están padeciendo en este momento.

C-Funk: Había podido guardar un poco de dinero y aunque este se va a acabar en algún momento me han caído algunos proyectos que he podido producir desde mi estudio en casa, proyectos que aunque no han sido tantos como antes del encierro, me permiten estar estable a pesar de no estar contando con el dinero de los conciertos que suman quizás más del 50% de mis ingresos. Sumado al Covid-19, en Chile había comenzado un estallido social en octubre del año pasado lo cual también había venido afectando el tema de los conciertos y mi carrera en general, pero esto lo veo más como el sacrificio por el que tenemos que pasar los chilenos para lograr un mejor país y aspirar a una mejor calidad de vida tanto para los músicos como para la población general.

Julián: Este parón obligado ha detenido toda mi actividad remunerada y nos ha forzado a muchos músicos a acogernos a una línea de ayuda económica que el estado ha abierto para cubrir el pago mínimo mensual de los autónomos que vienen a ser unos 360 €. Es evidente que es un año de restricción y tengo que estirar mis ahorros que he podido guardar del trabajo que tuvimos durante el 2019 siempre esperando a que vuelvan los conciertos lo antes posible y dentro de una normalidad sanitaria. La situación actual en España es de una desescalada medida que está permitiendo realizar conciertos al aire libre con aforos al 30% y con distancias de metro y medio entre los asistentes. Esa apertura nos permitirá hacer cuatro o cinco conciertos acústicos este verano y poder disfrutar de una bocanada de aire fresco y afrontar el resto del año con algo de más seguridad.

Catire: Desde el 2006 Los Amigos somos una banda independiente que financia todas sus actividades con dinero propio y con créditos bancarios por lo que es una banda que tiene que generar flujo de caja constante para poder mantener el modelo. Cuando la pandemia cae ya teníamos la mayoría de nuestro dinero y crédito comprometido en proyectos como el nuevo disco (que va bien avanzado), giras (vuelos principalmente), videos, promoción, etc., y nos quedamos sin el flujo de caja necesario para cumplir con nuestros requerimientos mensuales. Digerir esta situación fue bastante difícil para todos en la banda durante los primeros días. Afortunadamente la banda está incorporada en Estados Unidos y por pagar los impuestos pudimos recibir una cantidad de nuevos créditos dentro de su programa de ayuda a la pequeña y mediana empresa.

¿Cuál es tu pronóstico de tiempo sobre el regreso a los conciertos?

Héctor: mi pronóstico es reservado puesto que el panorama es muy cambiante, lo que una semana se ve promisorio la próxima se ve oscuro, aún así me atrevería a pronosticar que el regreso a escenarios podría ser para mediados de junio del 2021 y tengo dudas de que este regreso sea normal o si será un regreso con nuevas medidas como por ejemplo optimizando los viajes, o que los shows sean en auditorios con menos público. Igual y todo esto podría convertirse en una oportunidad para que la industria evolucione hacia un modelo que deje una menor huella de carbono.

Erik: Desgraciadamente no es alentador, ojalá esté equivocado, pero yo no creo que este año vayamos a tener eventos masivos, desgraciadamente somos el gremio más afectado. La idea de regresar a conciertos en auditorios vendiendo tickets con una silla de separación de por medio igual generaría menos ingresos a los artistas porque implicaría menos tickets vendidos y esto a su vez traería su cadena de consecuencias al resto de la industria lo cual sigue siendo devastador.

C-Funk: Mi pronóstico es nublado variando con chubascos y con mucha lluvia. Lo veo difícil, si volvemos a una especia de normalidad que seguramente va a ser una normalidad distinta, será hasta el próximo año. Seguramente poco a poco van a empezar a pasar cosas, quizás conciertos más pequeños o nuevas maneras virtuales de hacer shows y fiestas pero ya eventos tipo Rock al Parque o Lollapalooza ya serán para el año que viene.

Julián: Aventurarme a hacer un pronóstico de cuándo van a volver los conciertos tal como los conocíamos es algo muy osado para mí. Así como te comentaba que se han abierto conciertos en pequeños formatos, esta semana se han vuelto a confinar provincias españolas de doscientas mil personas debido a nuevos rebrotes y contagios de este virus. Por ese motivo, parece que hasta que no aparezca una vacuna y se pueda producir con seguridad, todo el panorama va a quedar sujeto a una inestabilidad alucinante. En nuestra mentalidad como banda hemos adoptado una visión de pensar y programar en tres o cuatro meses por delante, sin adelantar más allá para no seguir desmontando planes o acumular frustraciones. Ese es un marco temporal muy corto ya que lo que solemos tener cerrado o previsto se va casi siempre a un año o año y medio por delante del presente.

Catire: Para regresar a la normalidad tal cual como antes es necesario que se cree la vacuna y luego distribuirla y lograr que una gran mayoría de la población se la aplique. Si tuviese que poner dinero en una respuesta diría que esto podría estar sucediendo para mediados del 2021.

¿Te ha afectado esto emocionalmente? En caso de que si, ¿cómo han sido las fluctuaciones emocionales en estos 3 meses de encierro?

Héctor: Afortunadamente vivo con mi familia fuera de Bogotá y me da la impresión de que no se siente tanto como en las ciudades, acá es más tranquilo, hay espacios verdes, podemos salir, no tenemos la necesidad de usar las mascarillas a menos que vayamos al pueblo y hemos podido convivir con los niños como cuando lo hacemos en vacaciones por lo que ha sido llevadero. Con los niños si ha sido una lucha por el tema de la educación virtual y por estar pegados jugando en la computadora o viendo el Youtube, pero es la misma lucha que en vacaciones. Ha sido rico también el parar y tomarse el tiempo para analizar muchas cosas. Al principio había una incertidumbre grandísima y una sensación de miedo generalizado en todos, pero ya se han atravesado muchas etapas y ahora ya la gente ya está empezando a salir. He conversado con algunos amigos y muchos han disfrutado esta posibilidad de estar en casa y parar ese ritmo en el que a veces uno tanto se afana. Pero en términos generales, acá la convivencia con la familia, el gato y los perros ha estado bastante bien.

Erik: Me ha afectado emocionalmente no solo por lo de la cancelación de la gira y demás sino por el encierro, ahí vamos remándole para salir de todo este rollo y por ahí va saliendo algo de trabajo, pero si nos ha pegado a mí y a todos mis compañeros.

C-Funk: Si me ha afectado, pero yo me siento medio curtido en esto porque mi país ha tenido una posición frente a la cultura bastante precaria e indolente por lo que de alguna manera ya uno está preparado para este tipo de situaciones. Me siento fuerte emocionalmente, aunque quizás tenga efectos secundarios que no estoy viendo. Algo que ha cambiado es que la convivencia en la casa es más intensa, pero en general como tengo mi estudio en mi casa he podido seguir mi relación con la música y mantenerme ocupado todo el tiempo y eso me ha ayudado mucho a estar tranquilo, de hecho, me encanta estar encerrado con mi familia. Si estuviese en una nave espacial encerrado con mi mujer, mi hija, mi perro y mi estudio podría viajar a donde fuera sin importar cuanto me tarde en el viaje.

Julián: El encierro no me ha supuesto un desequilibrio emocional ni he pasado momentos malos. Ha sido un horror ver el sufrimiento de tantas familias, pero yo he sido un afortunado ya que en todo mi entorno no hemos tenido drama alguno. Por otro lado, mi oficio me lleva a pasar mucho tiempo fuera de casa y esta ha sido una oportunidad para recobrar hábitos de rutina casera. He cocinado todos los días, he podido ordenar mi espacio, cambiar la habitación de mi home studio, tirar ropa acumulada de años, colgar estanterías… Todo eso que decía que iba a hacer cuando tuviera tiempo.

Catire: Si me ha afectado mucho, aunque ya cada vez menos. Entre el miedo al virus, la incertidumbre económica y el encierro, si me estaba costando guardar la compostura.  Ver las calles casi vacías y ver a la gente con máscaras y haciendo fila en el mercado me parecía muy deprimente. No lo sabía, pero resulta ser que soy un animal muy social, el no poder interactuar en persona con la gente me estaba afectando bastante. Siguiendo el consejo de algunos amigos pude viajar a la Riviera Maya donde ya más conectado con la naturaleza se me ha hecho mucho más amigable el encierro. Luego con el pasar de las semanas entraron las ayudas económicas y a partir de ahí ya he logrado encontrar mi centro y pasar la página de todo lo anterior

¿Haz podido ser creativo y avanzar en la creación de música?

Héctor: Al principio fue más un tema de acomodarse a la nueva situación y me dediqué más al tema del activismo con varias causas como la ecologista, feminista, etc. A nivel de composición yo pensaba que aprovecharía este tiempo para componer más pero no ha sido sino hasta estos últimos días que me he sentido ya con más ganas de hacerlo. Hasta este momento solo había estado terminando la producción de unas canciones que grabamos justo antes de todo esto, así como puliendo algunos demos y haciendo algunas cosas musicales para las causas activistas que mencioné. Quizás el tiempo lo he aprovechado más para compartir con la familia.

Erik: Si he podido ser creativo, he podido hacer un par de nuevas canciones y arreglar algunas otras, pero la verdad es que por el mismo hecho de que apenas estábamos estrenando un disco al comienzo de este encierro, es difícil ponerse a pensar en un disco nuevo. Por otro lado, he encontrado tiempo para dibujar y pintar, que son cosas que me encantan.

C-Funk: Si, algo ha pasado en mi cabeza y he tenido harta inspiración. He estado haciendo hartas cosas, he avanzado bastante en ese aspecto. Creo que el hecho que de no estar viajando o yendo a reuniones o llevando a la niña al colegio me ha hecho ganar mucho tiempo que quizás cuando la cosa vuelva a la normalidad voy a extrañar.

Julián: Pasé el primer mes haciendo todo tipo de actividad prosaica y mecánica sin tocar un solo instrumento. Me iba a dormir a las 23h y me levantaba a las 7:30h pero luego empecé a sentir remordimientos de mi desapego para con la música y me pasé el resto de la cuarentena tocando todas las noches. He podido aprender y estudiar un poco más de Ableton (aplicación para grabar y producir), he empezado a hacer unas canciones nuevas y he tocado simplemente por el placer de tocar sin propósito final, que no siempre es fácil

Catire: Me costaba mucho inspirarme, mi cabeza estaba atrapada en todo lo demás. Afortunadamente Julio siempre estuvo al pie del cañón llevando la pauta creativa en la cual me incluía, pero si hubiese dependido de mí, no hubiésemos podido avanzar nada en ese aspecto. El impulso de Julio nos ha llevado a seguir trabajando en el nuevo álbum y algunas otras cosas pendientes.

¿Qué ha sido positivo de todo esto y que puedes rescatar hacia un futuro más allá de la pandemia?

Héctor: Pienso que la pandemia deja claro que tenemos que modificar nuestra manera de vivir y cambiar nuestra relación con el planeta, con la economía, con la política y con nosotros mismos. También los acontecimientos con el tema del racismo pienso que nos ayudarán a lograr sociedades más justas y éticas. Creo que todo esto va a dar origen a nuevas iniciativas en ese sentido y va lograr cambios de actitud en muchas personas de los cuales veremos su fruto en los próximos años, cuando todas estas semillas germinen.

Erik: El retomar habilidades como la de la pintura casualmente me están trayendo algunas oportunidades como la de una exposición a la que me acaban de invitar así que por ese lado quien sabe lo que la pintura me pueda traer en el futuro.

C-Funk: me gusta que el mundo está más limpio, menos contaminación, que la gente se detiene a pensar qué está pasando con toda esta locura, que obligatoriamente nos puso a hacer cosas por los demás como lo de no salir o usar máscara que son medidas que te protegen y protegen a los demás. Esa conciencia sobre el otro me parece una enseñanza que habíamos olvidado. Que como sociedad, hemos dejado de tirar tanta porquería al planeta, necesariamente tiene que ser bueno.

Julián: De los aspectos positivos que extraigo de esta pausa ha sido poder vivir en una ciudad como Barcelona completamente en silencio. Las calles eran calmadas, el cielo se volvió más profundo y los pájaros se escuchaban con una claridad admirable. También surgieron nuevas relaciones con nuestros vecinos de edificio y con los de los edificios de enfrente. Vivíamos con las ventanas abiertas y se establecieron vínculos divertidos hasta ahora inexistentes. He tenido tiempo para hacer cosas sencillas como cuidar de mis plantas. Eso me ha llevado profundizar, cultivar y detectar una serenidad interior que durante la cotidianidad es complicado identificar.

Catire: Finalmente después de haberlo luchado mucho entendí que el descanso no es solo importante, sino que es primordial para la productividad. Con la cabeza descansada muchos problemas a los que uno se enfrenta podrían dejar de ser problemas. Luego de haber encontrado mi centro y estar en paz con el descanso prolongado he pensado que dedicarme a hacer “nada” es algo que debería incluir más en mi rutina en el futuro, una vez que se reactiven las cosas.




No hay comentarios:

Publicar un comentario